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Una persona viendo el paisaje, preocupado, con un mapa y brújula a un lado

Los 10 errores más comunes al perderse en el monte

Perderse en el monte puede convertirse en una emergencia por errores de orientación, falta de preparación o decisiones precipitadas.

En este artículo analizamos los 10 errores más comunes al perderse en la naturaleza, diferenciando entre quienes practican senderismo y quienes se internan en el monte sin equipo ni conocimientos.

Descubre cómo evitar riesgos relacionados con el miedo, el agotamiento, la falta de agua, el uso del móvil y las dificultades para pedir ayuda o facilitar el rescate.

Tabela de conteúdos
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    Dos situaciones, dos formas de afrontar la pérdida de orientación

    Una persona viendo un mapa en medio de la naturaleza

    No son iguales los errores que puede cometer una persona que se pierde mientras practica senderismo o realiza una travesía de varios días en la naturaleza, para la que debería llevar el equipo necesario y contar con conocimientos de orientación y supervivencia, que los de alguien que abandona inesperadamente un camino porque considera que existe un peligro que le asusta, sea este real o no, y termina internándose en el monte sin preparación ni recursos específicos para afrontar esa situación.

    A continuación, analizaremos los errores más comunes en ambas circunstancias, teniendo en cuenta las diferencias entre los recursos disponibles, los conocimientos previos y las decisiones que pueden agravar la situación una vez que la persona se encuentra perdida.

    Los 10 errores más comunes al perderse durante una actividad de senderismo o en la naturaleza

    Persona de pie frente a una bifurcación en el camino

    Perderse durante una ruta puede ocurrir incluso a personas experimentadas por errores de recorrido, pérdida de referencias o imprevistos. Aunque la experiencia ayuda a orientarse, el exceso de confianza puede retrasar decisiones importantes. Además, una preparación inadecuada, la mala gestión de los recursos, el descontrol emocional y los errores al pedir ayuda pueden agravar la situación y dificultar el rescate.

    1. Tardar demasiado en reconocer que se está perdido

    Confiar en que el camino correcto aparecerá más adelante, interpretar las desviaciones como pequeños errores de recorrido o creer que se reconocerá el terreno en cualquier momento puede hacer que una persona siga avanzando durante demasiado tiempo antes de admitir que ha perdido la orientación.

    2. Dejar que la confianza en la propia experiencia retrase la petición de ayuda

    Una persona acostumbrada al senderismo puede pensar que tiene suficientes conocimientos para encontrar el camino por sus propios medios y posponer la petición de ayuda, incluso cuando ya no dispone de referencias fiables para determinar su ubicación.

    3. Entrar en pánico y tomar decisiones precipitadas

    La desorientación puede provocar miedo, ansiedad o desesperación incluso en personas experimentadas, y estas emociones pueden dificultar el razonamiento, aumentar la percepción del peligro y favorecer decisiones impulsivas.

    4. Desperdiciar la batería del teléfono móvil

    Utilizar el teléfono de forma innecesaria, consultar repetidamente aplicaciones sin una finalidad clara o emplear la batería en actividades que no contribuyen a resolver la situación puede reducir la posibilidad de comunicarse con los servicios de emergencia o compartir la ubicación cuando sea necesario.

    5. Descubrir que la mochila no contiene el equipo necesario para afrontar la emergencia

    Aunque una persona tenga experiencia en senderismo, puede haber preparado la mochila pensando únicamente en la duración prevista de la ruta y no en la posibilidad de permanecer muchas más horas o incluso una noche en el monte, por lo que podría carecer de iluminación, abrigo, agua suficiente, alimentos de emergencia o medios adecuados de orientación.

    6. No administrar correctamente las fuerzas y los recursos disponibles

    Continuar realizando esfuerzos innecesarios, no descansar cuando el estado físico lo requiere o consumir agua y alimentos sin tener en cuenta la duración incierta de la situación puede reducir la capacidad para afrontar una emergencia prolongada.

    7. Ignorar los síntomas de deterioro físico

    La experiencia en el monte no impide sufrir deshidratación, agotamiento, hipotermia, golpes de calor o lesiones, y restar importancia a los primeros síntomas puede hacer que una situación inicialmente manejable termine comprometiendo la capacidad de orientarse y pedir ayuda.

    8. Separarse del grupo sin establecer una forma segura de reencontrarse

    Cuando una persona se pierde mientras camina con otras, alejarse para buscar el camino, intentar localizar a los compañeros sin un plan o dividir el grupo de forma improvisada puede hacer que varias personas terminen desorientadas y dificultar su localización.

    9. No facilitar información suficiente cuando se solicita ayuda

    Al contactar con los servicios de emergencia, omitir datos que se conocen —como la última ubicación identificable, el itinerario previsto, el equipo disponible, las condiciones físicas o las características del entorno— puede dificultar que los equipos de rescate valoren la situación y organicen la búsqueda.

    10. Desobedecer las indicaciones del equipo de rescate o abandonar sin motivo el lugar acordado

    Una vez establecida la comunicación con los rescatistas, desplazarse sin informar de ello, abandonar una ubicación que se ha comunicado o ignorar las instrucciones recibidas puede complicar la localización y poner en riesgo tanto a la persona perdida como a quienes participan en su búsqueda.

    Los 10 errores más comunes al perderse sin preparación

    Alguien sentado en el camino en un monte

    A diferencia de quienes practican senderismo preparados, algunas personas se internan impulsivamente en el monte tras abandonar un camino por miedo a un animal, un ruido u otra amenaza. Al adentrarse en terrenos desconocidos sin agua, alimentos ni medios de orientación, un desvío puede convertirse en una emergencia. La falta de preparación y las decisiones inadecuadas dificultan regresar, pedir ayuda y mantenerse a salvo hasta ser localizadas.

    1. Seguir avanzando sin detenerse a evaluar la situación

    Cuando una persona abandona precipitadamente un sendero para evitar algo que le asusta, puede internarse en el monte sin prestar atención al recorrido. Al continuar avanzando sin evaluar la situación, puede alejarse cada vez más, tardar en reconocer que está perdida, aumentar su cansancio y dificultar su regreso.

    2. Desconocer cómo orientarse en el monte

    Una persona sin experiencia puede desconocer cómo orientarse mediante referencias del terreno, el sol, las estrellas o las funciones de localización del teléfono. Esta falta de conocimientos dificulta identificar su ubicación y saber si se acerca al camino perdido o se aleja aún más de él.

    3. Entrar en pánico y actuar impulsivamente

    El miedo puede convertirse en angustia al descubrir que está perdida y no sabe cómo actuar. Esto puede llevar a la persona a correr, internarse más en la vegetación o tomar decisiones precipitadas que aumenten el riesgo y dificulten recuperar la calma.

    4. Utilizar el teléfono móvil sin tener en cuenta la batería disponible

    Una persona puede gastar la batería del móvil en llamadas o aplicaciones sin reservar energía para emergencias. Si se agota antes de conseguir ayuda, perderá un recurso importante para comunicar su situación y facilitar su localización.

    5. Beber agua de una fuente natural

    Si se queda sin agua, una persona puede beber de arroyos o charcas sin considerar los riesgos. Aunque parezca limpia, puede contener microorganismos o contaminantes perjudiciales para la salud. Por ello, es importante conocer métodos seguros para obtener y tratar agua en la naturaleza.

    6. Agotar sus fuerzas mediante esfuerzos innecesarios

    La falta de orientación puede llevar a realizar esfuerzos innecesarios, como caminar durante horas, correr o gritar repetidamente. Esto aumenta el agotamiento y la necesidad de agua, reduciendo la capacidad de afrontar la emergencia. Por ello, es importante conservar las fuerzas y utilizar señales sonoras estratégicamente.

    7. No saber cómo protegerse utilizando los recursos del entorno

    Quien se interna en el monte sin preparación puede carecer de abrigo, ropa impermeable o refugio. Desconocer cómo aprovechar el terreno y los recursos naturales dificulta protegerse del viento, la lluvia, el frío o el calor. Buscar un lugar resguardado ayuda a reducir los efectos de la intemperie.

    8. Intentar alimentarse con plantas, frutos u hongos que no sabe identificar

    La falta de alimentos puede llevar a pensar que cualquier fruto o planta aparentemente comestible sirve para calmar el hambre, aunque no se conozcan sus características ni sus posibles efectos tóxicos. Consumir especies desconocidas puede causar intoxicaciones y añadir una emergencia médica a la situación, por lo que no debe ingerirlas si no puede identificarlas con certeza.

    9. No aprovechar los medios disponibles para pedir ayuda

    Aunque carezca de equipo de emergencia, puede utilizar el móvil, prendas llamativas u otros elementos para pedir ayuda. Retrasar la llamada a emergencias, no comunicar su ubicación o no emplear señales visibles y sonoras puede dificultar su localización y retrasar la asistencia.

    10. Dificultar su localización al no comunicar dónde está o hacia dónde se desplaza

    Una persona puede tener dificultades para describir su ubicación y facilitar su localización. Además, si se desplaza tras avisar a emergencias, puede alejarse del punto de búsqueda. Si debe moverse por seguridad, debe informar del cambio o dejar una señal visible cuando sea seguro hacerlo.

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