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Una habitación con algún mueble y adorno caído, escombros y un cartel indicando la salida

¿Qué hacer ante terremotos?

Los terremotos pueden ocurrir sin previo aviso y saber cómo reaccionar es fundamental para reducir riesgos.

En este artículo encontrarás las medidas de seguridad más importantes ante un seísmo, cómo actuar según estés en casa, en la calle o conduciendo, qué errores evitar y cómo preparar un kit de emergencia.

Una guía basada en prevención sísmica y preparacionismo para mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones críticas.

Tabla de contenidos
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    El riesgo sísmico y la importancia de la preparación

    Los terremotos son uno de los desastres naturales más imprevisibles.
    En España, aunque el riesgo sísmico es moderado en la mayor parte del territorio, existen zonas con actividad sísmica relevante como Granada, Murcia o Alicante.
    Saber qué hacer ante un terremoto, contar con un plan de emergencia familiar, disponer de un kit de emergencia y aplicar medidas de prevención sísmica puede marcar la diferencia entre el caos y la seguridad.
    Organismos oficiales como el Instituto Geográfico Nacional y Protección Civil ofrecen recomendaciones basadas en evidencia técnica y experiencia en gestión de emergencias.

    Movimiento de placas

    Primeros pasos ante un terremoto

    ¿Qué es lo primero que se debe hacer justo en el momento de un terremoto?

    Ante un movimiento sísmico, mantener la calma es esencial para la seguridad. Los primeros segundos son decisivos y la actuación correcta depende del lugar donde te encuentres en ese momento. Las recomendaciones internacionales no son idénticas en todos los escenarios, ya que los riesgos varían según el entorno.

    Actuar con rapidez y criterio en función del entorno es la clave para reducir riesgos durante un terremoto.
    No todas las situaciones requieren la misma respuesta, pero en todas ellas la prioridad es proteger la cabeza, evitar desplazamientos innecesarios y mantenerse alejado de estructuras que puedan desprenderse o colapsar.

    Si te encuentras dentro de un edificio

    Cuando el terremoto comienza en el interior de una vivienda, oficina o cualquier construcción, la pauta recomendada es agacharse, cubrirse y sujetarse. Esto significa agacharse para evitar perder el equilibrio y caer, cubrirse bajo una mesa resistente o escritorio sólido, o colocarse junto a un muro estructural interior alejado de ventanas, y sujetarse firmemente hasta que finalice la sacudida. Esta técnica reduce el riesgo de lesiones provocadas por la caída de objetos, fragmentos de cristal o desprendimientos parciales del techo o paredes.

    No se debe correr hacia las escaleras ni intentar abandonar el edificio durante el temblor, ya que la mayoría de lesiones se producen por desplazamientos precipitados. Tampoco debe utilizarse el ascensor bajo ninguna circunstancia.

    Si te encuentras en la calle

    En espacios exteriores el peligro principal no suele ser el suelo, sino la caída de elementos desde edificios o estructuras cercanas. En este caso, lo prioritario es alejarse inmediatamente de fachadas, balcones, cristales, cornisas, postes eléctricos, farolas y árboles. Una vez apartado de cualquier estructura susceptible de desprenderse, conviene dirigirse hacia un espacio lo más abierto posible, como una plaza o zona despejada.

    Cuando ya estés en un lugar seguro, debes agacharte y proteger la cabeza y el cuello con los brazos o con cualquier objeto que lleves encima, como una mochila. Aquí no se trata de refugiarse bajo algo, sino de minimizar el impacto de posibles fragmentos o escombros.

    Si estás conduciendo un vehículo

    Si el movimiento sísmico te sorprende al volante, la prioridad es mantener el control del vehículo. Debes reducir la velocidad de forma progresiva y detenerte en un lugar seguro, evitando puentes, túneles, pasos elevados, edificios, taludes inestables o líneas eléctricas. Una vez detenido, es recomendable permanecer dentro del vehículo con el cinturón puesto hasta que termine la sacudida, ya que el coche ofrece cierta protección frente a objetos pequeños que puedan caer.
    No conviene salir durante el temblor salvo que exista un peligro inmediato evidente, como un incendio o un derrumbe cercano.

    Tras el sismo, es importante continuar la marcha con precaución, ya que pueden haberse producido grietas en la calzada, desprendimientos, fallos en semáforos u obstáculos inesperados.

    Si estás en carretera como peatón

    Si el terremoto ocurre mientras caminas por una carretera o zona abierta, debes alejarte de puentes, taludes, muros, túneles y postes eléctricos lo antes posible. Busca un espacio despejado y, una vez allí, agáchate y protege tu cabeza y cuello hasta que finalice el temblor. Además, es importante permanecer atento a los vehículos que puedan perder el control debido a la sacudida.

    Imagen posterior a un terremoto

    Decisiones clave durante un terremoto

    ¿Cuándo es seguro permanecer dentro de la casa?

    Si la estructura del edificio es moderna y cumple la normativa antisísmica, suele ser más seguro permanecer dentro hasta que termine el temblor. Las construcciones diseñadas con resistencia estructural absorben mejor la energía sísmica.
    Salir durante la sacudida aumenta el riesgo de sufrir impactos por desprendimientos exteriores.

    ¿Salir o quedarse tras un terremoto?

    Tras el temblor principal, evalúa posibles daños estructurales: grietas profundas en muros, olor a gas, cables eléctricos expuestos o riesgo de colapso.
    Si existen indicios graves, activa tu plan de evacuación y dirígete a un punto de encuentro familiar previamente acordado.
    Prepárate para posibles réplicas sísmicas, que pueden ser igual o más peligrosas que el primer movimiento.

    ¿Qué llevar en caso de salir de la casa durante un terremoto?

    Si debes evacuar, lleva tu mochila de emergencia con agua potable, alimentos no perecederos, linterna, radio a pilas, baterías externas, documentación importante, medicación y un botiquín de primeros auxilios.
    Estos suministros básicos garantizan autonomía durante las primeras 72 horas tras la emergencia, periodo crítico según los protocolos de protección civil.

    Carretera rota ante un terremoto

    Refugio seguro ante un terremoto

    Zonas seguras y zonas de mayor riesgo dentro de casa

    Las zonas más seguras suelen estar bajo mesas sólidas o junto a muros de carga interiores. Evita ventanas, espejos, estanterías altas y electrodomésticos pesados.
    Las zonas de mayor riesgo incluyen balcones, escaleras durante el temblor y áreas con objetos colgantes que puedan caer.
    En edificios antiguos sin refuerzo estructural, el riesgo aumenta. Por ello es clave conocer previamente la evaluación de riesgos sísmicos de la vivienda.

    ¿A dónde dirigirse si la vivienda deja de ser segura?

    Dirígete a espacios abiertos como plazas o parques, lejos de edificios, árboles y tendidos eléctricos.
    Sigue siempre las indicaciones de las autoridades locales y consulta fuentes oficiales como el Instituto Geográfico Nacional para obtener información sobre réplicas y magnitud del seísmo antes de regresar a tu casa o lugar de trabajo.

    Errores comunes ante movimientos sísmicos

    Antes del terremoto

    Un error frecuente es ignorar la prevención ante terremotos incluso en zonas con historial sísmico. No asegurar muebles, no fijar estanterías a la pared o no conocer las llaves de corte de gas y electricidad aumenta la vulnerabilidad.

    Durante un terremoto

    Correr hacia la salida, utilizar ascensores, permanecer junto a ventanas o grabar vídeos en lugar de protegerse son conductas de alto riesgo. La falta de educación en emergencias incrementa la probabilidad de lesiones.

    En los momentos posteriores a un terremoto

    Tras el temblor, muchas personas regresan rápidamente al interior sin comprobar daños estructurales. También se subestima la posibilidad de réplicas, lo que puede resultar peligroso.

    Escena tras un terremoto, con rescatistas y otros

    La prevención y la información salvan vidas ante un terremoto

    La cultura de prevención reduce significativamente el impacto de los desastres. La formación en primeros auxilios, la participación en simulacros y el conocimiento del riesgo sísmico fortalecen la resiliencia comunitaria. Informarse a través de canales oficiales evita rumores y decisiones erróneas.

    La preparación no es alarmismo; es responsabilidad. La planificación familiar ante emergencias permite reaccionar con rapidez, reducir el pánico y proteger a menores y personas vulnerables.

    ¿Cómo preparar tu casa antes de un terremoto?

    Refuerza estanterías, fija muebles pesados, instala pestillos de seguridad en armarios y revisa periódicamente la instalación de gas y electricidad. Identifica zonas seguras en cada habitación y ensaya el protocolo de agacharse, cubrirse y sujetarse.

    Disponer de un seguro del hogar que cubra daños por seísmo también es recomendable en áreas con actividad sísmica. La prevención estructural combinada con educación práctica es la base de la seguridad sísmica doméstica.

    Kit básico post-terremoto

    Un kit básico post-terremoto debe incluir:

    Botiquín y mochila de primeros auxilios
    • Agua (mínimo 3 litros por persona y día).
    • Alimentos no perecederos.
    • Botiquín de primeros auxilios.
    • Medicación habitual.
    • Linterna y pilas.
    • Radio portátil.
    • Copias de documentación.
    • Manta térmica.
    • Silbato de emergencia.

    Este kit de supervivencia facilita la autonomía inicial hasta la llegada de ayuda externa.

    Preparación sísmica: prevención y acción que salvan vidas

    Saber qué hacer ante terremotos no es opcional en zonas con riesgo sísmico. La combinación de prevención, información oficial, preparación doméstica y entrenamiento práctico salva vidas.

    Aplicar medidas de seguridad en terremotos, contar con un plan de evacuación, identificar zonas seguras y disponer de un kit de emergencia son acciones sencillas que reducen drásticamente el impacto de un seísmo.
    La preparación no elimina el riesgo, pero sí disminuye sus consecuencias y fortalece la resiliencia individual y colectiva.