Skip to content

FREE SHIPPING ON ORDERS OVER 60€ to Iberian Peninsula (excludes islands and extra-peninsular territories)

Mochila con un 72 y varios artículos alrededor

Cómo preparar una mochila de 72 horas: guía definitiva de supervivencia

Una mochila de 72 horas puede marcar la diferencia durante una emergencia que afecte a los servicios básicos.

Prepararla correctamente requiere elegir bien el equipamiento, distribuir el peso y adaptar el contenido a cada persona.

En esta guía encontrarás los elementos esenciales para crear una mochila de supervivencia práctica, organizada y preparada para situaciones inesperadas.

Table of contents
[HideShow]
    ¿Por qué la mayoría no se prepara para emergencias? Reading Cómo preparar una mochila de 72 horas: guía definitiva de supervivencia 8 minutes Next ¿Qué hacer ante un apagón masivo?

    ¿Qué es una mochila de 72 horas y por qué es importante?

    El objetivo de preparar una mochila de 72 horas es disponer de los recursos básicos que una persona o una familia puede necesitar durante los primeros días de una situación inesperada.

    Un terremoto, una inundación, un incendio forestal, un apagón prolongado o cualquier otro problema que afecte a los servicios básicos puede impedir temporalmente acceder con normalidad a agua potable, alimentos, electricidad o transporte. En esos momentos, tener una mochila de emergencia preparada permite actuar con más tranquilidad y evitar depender de compras de última hora cuando puede existir escasez o dificultades de acceso.

    La finalidad de una mochila de 72 horas es proporcionar autonomía básica durante aproximadamente tres días. En muchas situaciones, este puede ser el tiempo necesario hasta recibir ayuda, recuperar servicios esenciales o trasladarse a un lugar seguro. Por este motivo, debe estar preparada con antelación y adaptada a las necesidades reales de la persona que tendrá que transportarla.

    Elegir correctamente la mochila es el primer paso de la preparación.

    Es recomendable que la mochila disponga de una estructura adecuada, tirantes acolchados y regulables, una zona trasera que facilite la ventilación y varios compartimentos que permitan organizar el contenido y acceder rápidamente a lo necesario sin tener que vaciar toda la mochila.

    Además, debe estar fabricada con materiales duraderos y preparados para soportar un uso frecuente y condiciones adversas, como lluvia, humedad o golpes durante un desplazamiento.

    La capacidad es un aspecto fundamental. Como referencia general, una mochila de emergencia para un adulto suele tener una capacidad aproximada de 35 a 50 litros. Este tamaño ofrece una buena relación entre capacidad, comodidad y facilidad de transporte.

    Las mochilas de 50 litros son más adecuadas en zonas frías o cuando las circunstancias personales requieren transportar elementos más voluminosos.

    En el caso de las personas mayores, suele ser recomendable utilizar mochilas de entre 20 y 30 litros. Lo mismo ocurre con los niños, cuya mochila debe estar adaptada a su edad, tamaño y capacidad física, evitando que lleven un peso excesivo.

    Una mochila demasiado pesada puede dificultar la movilidad, aumentar el cansancio y convertirse en un problema durante una evacuación.

    Mochila grande

    El peso aproximado de la mochila

    Antes de preparar el contenido, es importante tener en cuenta un aspecto fundamental: el peso total de la mochila. Una mochila de emergencia debe poder transportarse durante un desplazamiento, por lo que cargar más de lo necesario puede convertirse en un problema.

    Como referencia orientativa, el peso de la mochila completa debería situarse aproximadamente entre el 15 % y el 20 % del peso corporal de la persona que la va a llevar. Por ejemplo, una persona de 60 kg debería intentar que su mochila pesara alrededor de 9 a 12 kg, mientras que una persona de 80 kg podría transportar aproximadamente entre 12 y 16 kg.

    Este límite no es una norma absoluta, ya que depende de la edad, la condición física y la situación concreta, pero sirve como referencia para evitar preparar una mochila imposible de transportar cuando realmente sea necesaria.

    Distribución interna del contenido

    La distribución interna también es importante para facilitar el uso y el transporte. Los objetos que se utilicen con más frecuencia deben colocarse en zonas accesibles, mientras que los elementos más pesados deben situarse cerca de la espalda para mejorar el equilibrio de la carga.

    Es recomendable separar los materiales por categorías, proteger los documentos y los aparatos electrónicos frente al agua y evitar objetos innecesarios que aumenten el peso.

    Varios artículos que podrían guardarse en una mochila de 72 horas

    Elementos esenciales

    No se trata de introducir objetos al azar, sino de seleccionar aquellos elementos que realmente aportan seguridad, autonomía y capacidad de respuesta cuando los servicios habituales pueden no estar disponibles.

    Agua: la prioridad principal

    El agua es la prioridad principal en cualquier emergencia. Como referencia, una persona puede necesitar alrededor de 3 litros de agua al día para cubrir la hidratación básica, aunque esta cantidad puede variar según el clima, la actividad física y las condiciones personales.

    Transportar toda el agua necesaria para tres días puede resultar demasiado pesado, por lo que una mochila bien preparada debe combinar una reserva inicial de agua con sistemas que permitan obtener agua segura si la emergencia se prolonga. Para ello, es recomendable guardar filtros y pastillas potabilizadoras.

    Alimentación de emergencia

    La comida debe priorizar alimentos prácticos y eficientes, de larga duración, que ocupen poco espacio y aporten suficiente energía. Además, debe estar adaptada a las necesidades alimentarias específicas de los miembros de la familia.

    Son especialmente útiles productos como frutos secos, barritas energéticas, conservas pequeñas, alimentos deshidratados o comidas preparadas de larga conservación. Estos alimentos permiten obtener energía con poco peso y pueden almacenarse durante largos periodos.

    Deben evitarse los alimentos que necesiten mucha agua para prepararse, requieran tiempos largos de cocción o ocupen demasiado espacio.

    Refugio y protección frente al clima

    Mantener la temperatura corporal es fundamental durante una emergencia. Es importante contar con elementos como una manta térmica de emergencia, un poncho impermeable, ropa de cambio y calcetines, adaptando la protección a las condiciones del entorno, ya sea frío, lluvia o calor.

    Primeros auxilios y salud

    Se debe incluir un botiquín de emergencia con el material básico para atender heridas y cubrir necesidades médicas que puedan surgir durante los primeros días de una situación de emergencia.

    También debe incorporar los medicamentos habituales que pueda necesitar cada persona y, especialmente, cualquier medicación personal imprescindible.

    Iluminación, comunicación y herramientas

    Es recomendable incluir elementos que permitan iluminar, comunicarse y resolver necesidades básicas durante una emergencia, como una linterna con pilas de repuesto, una radio portátil, un silbato de emergencia, un cargador portátil con sus cables, una multiherramienta y un encendedor o cerillas protegidos frente a la humedad.

    Higiene y necesidades personales

    Es recomendable incluir elementos básicos de higiene como jabón, toallitas húmedas, papel higiénico, bolsas para residuos y productos personales necesarios.

    También deben añadirse productos de higiene femenina o artículos específicos para bebés y niños pequeños cuando sea necesario.

    Documentación y dinero

    Es recomendable llevar copias de documentos importantes, identificación personal, información médica relevante, recetas o tratamientos necesarios y contactos familiares.

    También conviene incluir algo de dinero en efectivo, ya que los sistemas de pago electrónicos pueden dejar de funcionar durante cortes de electricidad o fallos en las comunicaciones.

    Toda la documentación debe protegerse en bolsas impermeables para evitar daños por humedad o agua.

    Diferentes artículos que podrían ir incluidos en una mochila de 72 horas

    Consejos prácticos

    Una mochila de emergencia solo es útil si está preparada cuando realmente se necesita. Por ello, debe revisarse periódicamente para comprobar la fecha de caducidad de los alimentos, el estado de los medicamentos, el funcionamiento de las linternas, la carga de las baterías, el estado de la ropa y cualquier cambio en las necesidades familiares.

    Es recomendable establecer una revisión cada pocos meses y realizarla junto con todos los miembros de la familia, comprobando que cada persona tenga una mochila adaptada a su edad, capacidad y necesidades específicas.

    Errores frecuentes al preparar una mochila de 72 horas

    Algunos de los errores que pueden reducir significativamente la utilidad de una mochila de emergencia son los siguientes:

    • Comprar una mochila demasiado grande y llenarla en exceso puede hacer que el peso sea difícil de transportar durante una evacuación.
    • No calcular el peso que puede llevar cada persona puede convertir la mochila en una carga más que en una ayuda.
    • No incluir suficiente agua o no disponer de sistemas para conseguir agua segura puede dejar a la persona sin uno de los recursos más importantes durante una emergencia.
    • Introducir alimentos sin comprobar su duración puede provocar que, cuando se necesiten, estén caducados o en mal estado.
    • Olvidar medicamentos personales o necesidades específicas de algún miembro de la familia puede generar un problema importante.
    • No revisar la mochila durante meses o años hace que muchos elementos puedan quedar inutilizados cuando realmente hagan falta.
    • Preparar una única mochila familiar sin adaptarla a cada persona puede hacer que algunos miembros no tengan lo necesario según su edad, capacidad física o necesidades.

    Preparar una mochila de 72 horas no significa esperar una catástrofe, sino aplicar una medida sencilla de prevención. Tener preparados los recursos básicos permite afrontar mejor los primeros momentos de una emergencia y aumenta la capacidad de respuesta personal y familiar.