Material para encender fuego en exteriores

Durante el otoño, la lluvia y la humedad pueden dificultar el encendido de un fuego, por lo que resulta útil llevar en la mochila varios sistemas de encendido y material preparado para iniciar la combustión.
- Mechero resistente al viento: proporciona una llama rápida y resulta práctico para utilizar en exteriores.
- Cerillas impermeables: ofrecen un sistema de encendido de reserva y deben conservarse protegidas de la humedad.
- Pedernal o ferrocerio: produce chispas al rasparlo con una pieza de acero y permite realizar numerosos encendidos.
- Pastillas de encendido: proporcionan una fuente de calor inicial para facilitar la combustión de la yesca y la madera fina.
- Pastillas de combustible sólido: aportan una fuente de calor estable para iniciar el fuego cuando las condiciones dificultan el encendido.
- Yesca preparada: material diseñado para prender con facilidad y formar la primera llama.
- Algodón con cera: material ligero que prende con facilidad y mantiene la combustión durante más tiempo que una fibra seca convencional.
Llevar varios sistemas permite disponer de una alternativa si alguno resulta afectado por la humedad, la lluvia, el viento o por no haber sido probado anteriormente y falle.
Cómo aprovechar la madera húmeda en otoño
La lluvia otoñal puede dejar húmedas las ramas, la corteza y el terreno. Para conseguir un fuego estable, conviene localizar la madera que conserve menor humedad y prepararla antes de incorporarla al fuego.
Buscar madera protegida de la humedad
Las ramas que permanecen elevadas del suelo, bajo árboles o en zonas protegidas de la lluvia suelen encontrarse en mejores condiciones que la madera que ha permanecido directamente sobre el terreno mojado.
Una rama húmeda por fuera también puede conservar una parte interior con menor humedad, especialmente cuando se trata de piezas de cierto grosor.

Acceder al interior de las ramas
Partir o rajar una rama permite retirar la superficie más húmeda y acceder a la madera interior. Esta parte puede utilizarse para obtener astillas, virutas y pequeñas piezas destinadas a iniciar el fuego.
La madera fina resulta especialmente importante durante los primeros momentos, cuando la llama todavía necesita un combustible que pueda prender con facilidad.
Preparar virutas y astillas
La madera interior puede transformarse en virutas y astillas mediante un cuchillo u otra herramienta adecuada. También puede prepararse un feather stick (rama preparada con virutas finas), levantando virutas finas sobre la propia rama sin separarlas completamente.
Estas fibras aumentan la superficie de madera expuesta al calor y ayudan a transmitir la llama desde la yesca hacia piezas progresivamente mayores.
Aumentar progresivamente el tamaño de la madera
Una vez encendida la yesca, conviene añadir primero virutas y astillas, después ramas finas y finalmente piezas de mayor tamaño. Este crecimiento gradual permite que el fuego alcance suficiente temperatura antes de incorporar madera con mayor humedad.
Las ramas mojadas de mayor tamaño pueden reservarse para cuando exista una llama estable y una base de brasas capaz de mantener una temperatura elevada.
Secar la madera junto al fuego
Cuando el fuego ya está establecido, las ramas húmedas que vayan a utilizarse posteriormente pueden colocarse cerca del fuego, a una distancia segura y fuera de las llamas directas.
El calor irá reduciendo progresivamente la humedad de la superficie. Conviene girar las piezas de vez en cuando para que se calienten de forma uniforme y retirarlas si comienzan a humear o a calentarse en exceso.
De esta manera se puede mantener una reserva de madera preparada mientras se consume el combustible que ya está ardiendo.
Mantener protegida la madera preparada

La madera que todavía no se haya utilizado debe mantenerse elevada respecto al suelo y protegida de la lluvia. Las astillas y la yesca requieren una protección especial similar porque absorben humedad con rapidez.
Una buena preparación consiste en disponer por separado la yesca, las astillas, las ramas finas y la madera de mayor tamaño. Así se conserva material seco para el inicio y se puede ir incorporando combustible a medida que el fuego aumenta de intensidad.
Durante el otoño, la clave para trabajar con madera húmeda está en aprovechar las partes menos húmedas, preparar primero el material fino y secar progresivamente junto al fuego las piezas que se utilizarán después.
Nota
Recordar, por favor, que antes de encender un fuego en el medio natural es necesario comprobar la normativa vigente en la zona, ya que las autoridades pueden establecer restricciones específicas para el uso del fuego al aire libre.

